Manuel Yarto Blogs

Blog dedicado a noticias relacionadas con la comunicación, el periodismo y las nuevas tecnologías

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Archive for the ‘Entrevistas’ Category

Pisani: “Una tecnología es madura después de su adopción”

Posted by fernandaramong en 30/11/2011

El especialista Francis Pisani visitará 30 ciudades hasta julio del próximo año para concluir su proyecto La vuelta al mundo TIC. Este programa busca “descubrir las alternativas desconocidas que florecen por doquier en todo el mundo”.

En una entrevista con El País, Pisani señala que una tecnología es madura solo después de su uso y adopción. Además, considera que diversas culturas la emplean de formas diferentes.

Por ello, en sus viajes recoge experiencias sobre cómo se utilizan las tecnologías de la información. En un blog -disponbile en español, inglés y francés- publica fotos y videos con entrevistas a profesionales en cada zona.

Tomado de: http://www.clasesdeperiodismo.com/2011/11/15/pisani-una-tecnologia-es-madura-despues-de-su-adopcion/

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El periodismo digital hace todo menos dinero

Posted by thefulleffect_ en 11/11/2010

‘Tal vez sea el futuro, pero el diario digital no es una tecnología redituable’

Entrevista con el director del diario alemán Die Zeit Giovanni Di Lorenzo sobre el futuro del periodismo haciendo una crítica a lo poco redituable que resulta el formato digital en los diarios.

Tomado de: http://www.elpais.com/articulo/reportajes/periodismo/digital/hace/todo/dinero/elpepusocdmg/20101031elpdmgrep_6/Tes

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Las nuevas tecnologías están revolucionando el mundo

Posted by thefulleffect_ en 09/11/2010

Interesante entrevista con Nicholas Negroponte, el padre de las Netbooks, donde se tocan temas como el uso del software libre para países en vías de desarrollo o en pobreza, a fin de obtener la tecnología, la manera en la que los medios de comunicación están y van a seguir evolucionando así como los cambios que han generado en la sociedad las nuevas tecnologías.

Tomado de:  http://www.elpais.com/articulo/tecnologia/Nicholas/Negroponte/Twitter/parece/moda/pasajera/elpeputec/20101104elpeputec_8/Tes

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Las redes sociales cambian la visión de la intimidad

Posted by thefulleffect_ en 04/11/2010

‘Continúan los debates sobre el robo de privacidad por parte de las redes sociales’

El fiscal del Tribunal Supremo Fernando Herrero Tejedor ha sostenido hoy que la aparición de Internet y en especial de las redes sociales ha cambiado “radicalmente” la visión clásica del concepto de “intimidad”, y a ese respecto ha dicho que “muchas veces la realidad va más deprisa que el derecho”.

En declaraciones a los periodistas con motivo de su participación en la décima Semana de Estudios Constitucionales -que él mismo dirige- en la Universitat Jaume I de Castellón, Herrero Tejedor ha explicado que ante la irrupción de internet “hay que proteger” a los menores “incluso ante sus propios actos”.
Con respecto a los adultos, ha dicho que el derecho a la intimidad “tiene en parte un carácter renunciable” y que en las redes sociales el titular del derecho “consiente que sus allegados conozcan sus actos” y “entren” así en su intimidad, pero el problema comienza cuando la información se extiende a ámbitos que la persona no ha autorizado.
Herrero Tejedor ha subrayado además que los ciudadanos valoran cada vez más su vida privada e intimidad, un derecho al que renuncian en parte quienes se dedican a la vida política al entenderse que hay determinados aspectos de su vida privada que los ciudadanos tienen derecho a conocer puesto que prevalece el derecho a la información que el de la intimidad.

Tomado de: http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=569495

 

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El periodismo digital

Posted by myarto en 10/10/2010

Interesante entrevista sobre Periodismo Digital. Muy recomendable.

El periodismo digital- Edición electrónica Diario del Otún.

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Periodistas de Carne y Hueso

Posted by Glen Villarreal en 10/08/2010

Por Raymundo Rivapalacio a Mark Twain

“¿En qué consiste ser periodista?”,preguntó Mark Twain a su primer director. “¿Qué necesito hacer?”. El director le respondió: salga a la calle, mire lo que pasa y cuéntelo con el menor número de palabras. Twain, que había fracasado en todos los oficios en que incursionaba, así lo hizo y se convirtió en periodista. ¿En que, consiste ser periodista? Es una pregunta de respuestas múltiples, de acepciones diferentes y enfoques variados para una profesión apreciada y despreciada, respetada y odiada, hoy cuestionada y vilipendiada. ¿Qué es ser periodista?

Según una definición universalmente aceptada, es quien interviene en la recopilación, procesamiento y difusión de datos manejando los géneros periodísticos a través de los medios de comunicación. Pero ser periodista va más allá de una fría definición de diccionario. El periodismo es como una obsesión por el hambre de informar y por la necesidad para contarlo. Pero el periodismo es mucho más que eso, como alguna vez escribió Tom Wolfe:

“En 1962, después de unas tazas de café, aquí y allá, llegué, al New York Herald Tribune. ¡Ese era ser el lugar!… Contemplaba la oficina del Herald Tribune, a cien polvorientos metros al sur de Times Square, con una especie de atónito embeleso bohemio… O eso es el mundo real, Tom, o no hay mundo real… El lugar parecía el cepillo de limosnas de laIglesia de la Buena Voluntad… un confuso montón de desperdicios… Escombros y fatigas por doquier… Si el redactor-jefe de noticias locales, por ejemplo, disponía de una silla giratoria, la articulación estaba rota, de tal modo que al levantarse se desplomaba cada vez como si hubiera recibido un golpe lateral”.

Como Wolfe, muchas y muchos cayeron seducidos por una profesión cuyo andamiaje parece más desportillado que cimentado, donde parecen paridos por la mala vida, con padecimientos y sufrimientos, con limitaciones y deficiencias para su desarrollo. ¿Por qué entonces escogieron ese camino? Porque lo asumieron como un proyecto de vida, donde se definen como personas que no son derrotadas por los fracasos, y en cuya voluntad y decisión se encuentra la razón de un invento: el Periodismo, que siendo la más humilde y desinteresada de las actividades cognoscitivas del ser humano, aporta el humus, la savia, el lubricante y la energía con las que el resto (casi) de la actividad humana, de un modo adulto y enterado puede funcionar.

No son pocos quienes aseguran que el periodista es una escoria de la sociedad. Pero ser periodista define a una persona singular y admirable, persona curiosa y vivaz, que no se permite saber nada hasta que no lo averigua por sí mismo y comprueba por lo circundante el qué, el quién, el cuándo, el cómo, el dónde y el porqué. Desconfiado, escéptico, ágil, osado, el periodista es un irrefrenable correo del zar y no atiende más razones que las encomendadas en su absurda vocación de comunicador. No le importa que el mundo no quiera saber, que los censores duerman con un ojo cerrado y un puñal en el otro, que la buena marcha del orden requiera siempre un espeso equilibrio entre la ocultación y la propaganda. El periodista está ahí para contar lo que pasa, y lo demás lo tiene sin cuidado.

Quien se dedica al periodismo no trabaja tanto por el dinero, porque no habría sueldo que compensara su tarea. Trabaja para su medio, al que le da su tiempo, su salud, su cerebro, sus horas de sueño, sus horas de alimentos y a veces hasta su vida para sacar noticias con ello. El periodista no es un proyectista, ni un moralista, ni un terapeuta o un hermeneuta. Tampoco un filosofó de la historia o un manipulador. Si en su mochila carga a un mariscal, a un político, a un filósofo, a un predicador o a un literato, el periodismo que produzca será turbio mensaje que en nada clarifica al mundo. Y si el informador es demasiado cruel, demasiado sentimental o demasiado sesgado hacia apriorismos y fanatismos, el periodismo que produzca será una desdicha y una hemipléjica complicación para el medio en el que trabaje y para aquéllos que caigan bajo su desinformada información.

Tampoco es mesiánico o iluminado. La vanidad le juega a favor y en contra y, poseedor siempre de una butaca de primera fila en la historia, no pocas veces se regodea en su propio ego. Se regocija con sólo pensar que en menos de un lustro ya acumuló más experiencias que un empresario ordinario, un abogado o un ciudadano común y corriente podrían juntar en toda su vida. Ha aprendido a pensar y a actuar rápidamente. Es capaz de tener una paciencia inagotable y de permanecer con la mente fría cuando los demás ya perdieron la cabeza. Puede escribir tan rápido como otra persona habla, y conversar sobre temas sobre los que otros ni siquiera se aventuran a abrir la boca.

Pero también, como ha reconocido el fundador de El PaísJuan Luis Cebrián, el periodismo es una profesión difícil y no exenta de pecados, llena de locos e iluminados, con ganas de ser santos y generales, políticos y artistas, deseosos de conocerlo todo, machacarlo todo, seducir mujeres, alternar indistintamente con tahúres o con ministros, jugar al comisario, al espía, al escritor. Hay entre nosotros aventureros, burócratas, funcionarios, payasos, sumos pontífices, aguafiestas y uno que otro rompedor de escapularios.

Los periodistas no son agentes del cambio social: ese papel protagónico no les pertenece. Son vehículos de intercomunicación, y la única función válida es informar, descifrar los códigos de comunicación que no son accesibles a la mayor parte de la sociedad, y darle las herramientas y los conocimientos para poder comprender mejor los hechos y sus consecuencias. Es verdad que el periodismo está en déficit con la sociedad. Pero también lo es la falta de reconocimiento de sus méritos y virtudes. Habría que emparejar el marcador, reconciliar ambas partes y buscar un nuevo diálogo que a todos nos ayudara, sobretodo hoy que vivimos en la encrucijada de nuestra ceguera.

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El periodismo. Entrevista a Javier Darío Restrepo

Posted by myarto en 03/01/2010

Por Oscar Domínguez Giraldo*
Javier Darío Restrepo tiene respuestas para todas las preguntas sobre el oficio periodístico. Ejerce un periodismo de manos limpias que a más de un colega suyo nos provoca envidia de la buena. El periodismo le ha dado estatus como reportero y como estudioso.
Reivindicó su condición de reportero cuando le adjudicaron el Premio de Periodismo Simón Bolívar por su vida y obra al pie de las cuartillas.
Es crítico y duro con los periodistas. Ha rechazado la dirección de varios medios de prensa porque se siente más a gusto ejerciendo la magistratura periodística. Es demasiado franco para tenerlo como subalterno.
La tarde que lo entrevisté estaba reciente un agarrón suyo con la oficina de prensa de la Casa de Nariño, la sede presidencial. Y como el escritor Honorato de Balzac, gran crítico del periodismo, andaba “cumpliendo” 200 años de nacimiento, el diálogo arrancó por allí.
Balzac dijo que si el periodismo no existiera no habría necesidad de inventarlo. ¿Tenía razón, o realmente los periodistas somos tan importantes?
En realidad si el periodismo se mira como un cuarto poder, es prescindible y ahí tiene razón Balzac. Con esa penetración que él tenía de las realidades sociales, él entendía que el periodismo como poder no se justifica. En cambio, el periodismo como servicio es irremplazable. Esa es justamente la reflexión que se está haciendo el periodismo de nuestro tiempo, porque cada vez está entendiendo con mayor claridad que como poder no puede subsistir. Como poder ha sido pésimo, y ha resultado aliado a los otros poderes.
Ahora, la evolución que está dando el periodismo es muy interesante, partiendo de hechos tan prosaicos como el de que tiene que vender su producto y para venderlo tiene que garantizarle a la gente que es digno de confianza y de credibilidad, y éstas no se fundan sino es en una actitud de servicio y en un servicio comprobado para la sociedad.
Los periódicos los compra la gente, lo hace no ya por simple curiosidad sino buscando allí algo útil que le sirva. Eso entre nosotros está comenzando a suceder y se lo están planteando más seriamente periódicos grandes en el resto del mundo y de allí está saliendo la preocupación por un periodismo de servicio y como tal indispensable para la sociedad.
¿Qué trabas hay en ese camino?
Creo que una de las trabas que se están notando más son las dependencias que tienen los distintos medios de comunicación. Hay una cadena de dependencias que se inicia en la preocupación y el culto por la tecnología. En muchos medios se ha creado la idea de que si yo tengo tecnología de punta, yo vendo más fácilmente mi producto; porque la gente, alucinada por el brillo de la tecnología, va a buscar aquello. El problema es que para tener la mejor y la última de las tecnologías, necesitas hacer grandes piruetas financieras. Y en esas piruetas resultas ensartado en las dependencias del banco o del grupo financiero que te presta.
Si el medio no remplaza su pasión por la tecnología con imaginación y sobre todo con consagración a lo que es su función fundamental, acaba dependiendo de eso. De ahí aparece lo que en nuestros países, y particularmente en Colombia, se ha llamado la censura sutil, que proviene primero de aquellos que están abasteciendo de elementos financieros a los medios.
También resulta que el medio, consciente de que ese tren de gastos y de dependencias no se logra mantener solo con el combustible que da la venta y la publicidad del solo medio, crea otras empresas alrededor.
El hecho es que todas van exigiendo más dinero para mantenerse y a medida que esto crece van creciendo también las dependencias financieras del medio.
Creo que uno de los grandes problemas que están enfrentando ahora los grandes medios de América Latina es nacido de la “corporativización”, porque se han perdido de vista lo que fueron los ideales iniciales.
Uno recuerda a Pulitzer hablando de medios que fueran autosuficientes.
Pero para que un medio lo sea, no es cuestión de multiplicar los ingresos sino de convivir con la austeridad. Los periodistas estamos condenados a ser austeros para poder ser independientes. Y gran parte de las dependencias y de las censuras sutiles que existen son censuras que nosotros mismos nos hemos impuesto por el crecimiento de las dependencias financieras.
¿Al hablar de las dependencias estás aludiendo a las limitantes que podría tener la libertad de expresión?
Libertad de expresión, como lo dice la misma palabra, es que tú puedas expresarte sin que encuentres límites ni externos, ni internos. Los externos son supremamente conocidos: viene a ser toda esa cosa tan vulgar de la amenaza, del asesinato, de llegar militares con tijeras en las manos a cortar el editorial o las noticias y demás. Es la parte vulgar de la censura. Hay una parte más pudorosa de la censura que es esa que pone trabas legales, pero no dirigidas expresamente a la prensa, sino indirectamente, como lo que acabamos de sortear aquí en Colombia, que en una reforma del código penal ya querían incluir una traba legal consistente en que si tú revelas alguna parte de un expediente estás próximo a un carcelazo.
Recuerda el estatuto anticorrupción, donde hay un artículo en el que a ti te prohíben utilizar cualquier información que tenga que ver con procesos que estén en marcha contra algún funcionario oficial.
Entonces es paradójico: si la primera arma de combate contra la corrupción es la información, aquí, en un estatuto anticorrupción, se veda la información sobre los corruptos.
Luego se quiere someter al periodista a las mismas leyes de cualquier abogado, y tú sabes que las pruebas que ofrece un abogado, no son las mismas pruebas que ofrece un periodista. Este llega en el momento en que se ha cometido el hecho y comienza como cualquier ciudadano a observar las cosas. Y es a partir de esa observación del periodista, que no es ninguna prueba judicial, como comienzan las investigaciones judiciales. El periodista da la materia prima para esa investigación.
Pues bien: todo eso se lo quería taponar mediante una pirueta legal.
Hay otra limitación: los juegos de los contratos en televisión y eso fue particularmente evidente en el gobierno de [Ernesto] Samper y ahora están apareciendo las orejas de la misma estrategia cuando se busca desde el gobierno que desaparezca la Comisión Nacional de Televisión, para que el gobierno sea quien maneje la televisión, maneje la radio, todos los medios.
Ese rótulo de profesión-peligro que tiene el periodismo y que en Colombia se expresa muy fuertemente, ¿qué otras expresiones a tu juicio tiene en este momento?
Justamente es una discusión que he sostenido con algunas personas, algunos de organizaciones internacionales, que se niegan a mirar un aspecto de restricción de la libertad de expresión: la situación laboral de los periodistas, particularmente de los que están trabajando en la televisión, en los canales privados.
Pensar en un periodista, y allí hay unos profesionales muy respetables, que está trabajando siempre bajo la amenaza del desempleo, dentro de una situación en que tiene que trabajar incluidos los fines de semana sin que eso represente una mejora en la paga. Pero si no trabaja, eso representa la posibilidad de que lo reemplacen y quede desempleado.
Cuando yo sumo los distintos casos de gente que está informando a través de la televisión y que está en esas condiciones, me encuentro un periodista que no tiene libertad para informar porque siempre tiene pendiente sobre su cuello esa espada del desempleo y de la mala paga.
Pero si a eso le agrego que el 80 por ciento de los colombianos explican que la principal información que reciben es a través de la televisión, entonces eso qué me da por resultado: una población que está siendo informada por gente que no es libre, que no puede producir una información libre. Eso da una señal muy preocupante de deterioro de la democracia, porque si la democracia solo se logra con ciudadanos bien informados, el 80 por ciento de los colombianos se están informando a través de la televisión, y la información de la televisión no es una información libre.
Y ¿cuál es el papel de los medios impresos, que deben atender al 20 por ciento restante?
Sin ser ideal, la prensa impresa está cumpliendo su tarea con mucho mayor decoro. Hay más oportunidad de análisis, hay cierta independencia y sobre todo hay una cierta tradición de pasión por el oficio.
En el periodismo impreso tú nunca has visto que se haya generalizado una buena paga. El periodista de cualquier diario, de cualquier revista, tiene una paga modesta y allí no hay esa terrible competencia por los grandes salarios que observas en la radio y en la televisión.
Además, encuentras allí más capacidad de reflexión, y el embrujo de la palabra escrita que tiene su propia fuerza, te obliga a reflexionar, a estudiar, a confrontar fuentes.
En la televisión esa prisa endemoniada que tiene el reportero le hace casi imposible que pueda hacer una confrontación de fuentes y una búsqueda sosegada de la verdad de los hechos. Esa, en cambio, sí la tienes en el medio impreso.
Y luego en los medios impresos tú observas que hay un cambio en el sentido de que allí la gente se está sintiendo más obligada a profundizar y a especializarse en los temas. Cada vez nota uno más en los medios impresos que están contratando gente que es especialista en esos temas y que la pone a trabajar en ellos. Y otra circunstancia que yo observo como muy positiva es el trabajo en equipo.
Yo pienso que el medio impreso sí está dando una mejor información, más fiable para lo que se necesita actualmente en el país.
Y esta situación que describes para la prensa colombiana, ¿es exclusiva nuestra o se podría generalizar con respecto a los demás países de América Latina?
Tengo la impresión de que eso se está generalizando, que somos parte de esa ola de fin de milenio en la que las cosas están cambiando. Más aún, pienso que la misma televisión tiene un futuro no del todo claro para el próximo milenio. Si miras la importancia creciente que va teniendo todo lo que es la informática, todo lo que es la navegación por la cibernética, te vas a dar cuenta de cómo ya la gente va subestimando la televisión y va buscando información a través de Internet y de todos estos medios que nos están ofreciendo los computadores, de modo que para ellos el futuro no está garantizado. Y para los mismos medios impresos tampoco está garantizado el futuro, si no es a través de una información de servicio. Cada vez la gente va encontrando más utilidad en un medio pequeño, tecnológicamente atrasado pero independiente y que interprete las distintas comunidades. La gente cada vez va necesitando más que le hablen sobre su vecino y no que le hablen sobre los otros continentes.
Tocas el tema de la ética, me gustaría que profundizarás más. Desde la perspectiva del periodismo, ¿somos los periodistas más o menos éticos en estos tiempos?
En periodismo está ocurriendo lo mismo que está sucediendo a nivel mundial, hay una conciencia que se ha ido haciendo muy clara: vivimos en un planeta en erupción en el que se está imponiendo una especie de ética de sobrevivientes.
Cuando te hablo de ética de sobrevivientes, me refiero a aquel pacto de supervivencia que se hace, y que necesita como base que se respeten ciertas normas. Los que sobreviven en una balsa, así sean los más anárquicos de corazón y de espíritu, tienen que someterse a ciertas reglas porque de lo contrario saben que naufragan. El mundo está en una situación parecida. Es una especie de balsa en la que sabemos que para sobrevivir tenemos que acatar ciertas normas, y es lo que se llama actualmente la ética civil, que no está basada en principio religioso alguno, sino que está fundada en una necesidad reconocida por todos: si no aceptamos esas normas nos perjudicamos todos.
De la misma manera está sucediendo en periodismo. En periodismo cada vez es más claro: o dices la verdad y tienes pruebas para sustentarla, o se friega tu medio. La gente tiene derecho a que le digan la verdad y con exactitud. Incluso hoy se habla de exactitud científica en el periodista. Al lado de esa exigencia, va creciendo la conciencia de que el periodista tiene que ser independiente. Fíjate la forma vehemente como los lectores le exigen a un periódico como El Tiempo.
Dicen: “Ustedes son los dueños del periódico, pero nosotros somos los dueños de la información, por consiguiente, ustedes no tienen por qué utilizar la información para promover sus negocios.”
Nosotros hablamos mucho de libertad de expresión entendida desde los periodistas hacia fuera, pero el lector, el oyente, el televidente, también tiene derecho a ejercer una libertad de expresión. Sin embargo, parece que no hay la suficiente libertad para que la gente se exprese… Sí, no hay los canales suficientes, pero sí se están abriendo cada vez más canales. Tú escuchas por la mañana las dos grandes cadenas RCN y Caracol y notas un cambio. Antes, ellos dejaban hacia las nueve y media lo que era la voz de los oyentes y allí echaban cuatro o cinco cartas. Ahora desde cuando comienza la emisión de noticias, van intercalando la voz de los oyentes.
En lo que se refiere a periódicos, este año han aparecido dos novedades. El Espectador, además de las cartas diarias que publica semanalmente, tiene toda una página en la que publica una cantidad muy grande de cartas. El Tiempo, además de las cartas de las páginas cuarta y quinta, ha dedicado un día para que la página quinta no tenga columnistas sino que sean los lectores. Además de eso, la sección Motor (dedicada a los automóviles) tiene su página de cartas, al igual que la sección de computadores, la sección de tierra y ganado, la económica. Desde luego, el Defensor del Lector tiene su página de cartas, lo cual muestra cómo ha ido creciendo la conciencia por parte de los medios de que tienen que abrirle espacios a los lectores.
Eso en cambio, no lo encuentras en televisión donde no hay una participación así abierta de los televidentes, salvo uno que otro programa que abre los teléfonos al aire, pero eso es más bien una excepción. Los programas informativos no tienen ese tipo de doble línea con sus televidentes.
Los medios han empezado a competir con un intruso en el ciberespacio que es Internet. ¿En qué medida Internet influirá en el futuro de los medios?
Si los medios no se preocupan por ganar una credibilidad y por prestar un servicio que pueda competir con la credibilidad y con el servicio de Internet, muy fácilmente van a ser remplazados, al menos en parte, por la información de Internet.
¿Consideras que los gobiernos siguen atentando contra la libertad de expresión a través de organismos creados para que solo se conozca la verdad oficial?
Creo que es una condición propia del poder gubernamental la de dar una información que nunca podrá ser una información completa. El ejercicio del poder crea unas ciertas limitaciones de conocimiento y de percepción de la realidad. La cuestión no está tanto en ellos sino en los medios independientes y lo trágico sería que llegara un momento que estos medios independientes por ahorrarse costos y por ahorrarse esfuerzos, asintieran pasivamente a toda la información que les llega desde el poder. Ese día estaría seriamente amenazada la democracia porque sería una información desde el poder, y casi se puede afirmar como axioma que información que se da desde el poder es una información incompleta.
No digo que falsa pero sí es incompleta. Si el señor presidente está en gira, la mejor información es la que reproduce lo que el presidente dijo y el programa de actividades del presidente. Si te sales de eso, y entras a interpretar lo que representó la gira presidencial, lo que representaron los distintos detalles de los actos en que él estuvo, el tono, los énfasis que se hicieron en los distintos discursos, primero, los informadores oficiales piensan que estás en la oposición, cuando lo que estás haciendo únicamente es interpretando los hechos y esa tarea es la propia de los medios independientes.
La ciudadanía necesita esa ayuda. Decía Pitigrilli que uno conoce a un personaje cuando lo ve bajar las escaleras. Hay que mirarlos bajar las escaleras, no mirarlos solo en la cumbre, hay que mirarlos como seres humanos, que transitoriamente están en el poder y a veces tienen que agarrarse de él para no caer. Todo eso tiene que hacerlo el periodista. Un periodismo oficial es un periodismo incompleto y es un periodismo cegatón que obliga a la sociedad a caminar con bordón. Lo que hace el periodismo independiente es darle elementos a la sociedad para que camine con sus propios pies.
A manera de síntesis, ¿dirías que la libertad de expresión en Colombia y en América atraviesa por un buen o un mal momento?
En América atraviesa un mal momento. En un congreso que se hizo en la cumbre de las Américas en Santiago de Chile, donde nos reunimos periodistas de todo el continente, era impresionante el panorama en todos los países. No creo que haya un buen momento para la prensa en el continente, como no lo hay en Colombia, donde hay muchas limitaciones. Ahora, a mí no me asombra eso. Me asombraría un periodismo que aceptara eso pasivamente. Al fin y al cabo, la libertad es algo que se tiene que estar conquistando todos los días, no es algo que se nos da hecho y cuanta mayor conciencia hay de la necesidad de libertad, hay mayor visión de los obstáculos que se le oponen.
Decir en este momento que hay libertad de prensa en América, o en Colombia, sería preocupante porque eso significaría que ha descendido la sensibilidad del periodista a las exigencias ilimitadas que tiene la libertad.

*Oscar Domínguez es periodista y escritor. Es autor de Columna Desvertebrada, que se publica los jueves en El Colombiano. También es columnista habitual de El Tiempo. Ha sido reportero y cronista de prensa, radio, televisión e Internet. En Radio trabajó en los noticieros de Todelar, RCN, Súper y el GRC. En prensa, fue periodista de La República, Diario 5PM , El Espacio y las agencias de noticias EFE, Ciep (Centro Informativo El País), Alaprensa y Colprensa de la cual fue reportero político, jefe de redacción (7 años) y director (8 años). En televisión trabajó para los noticieros del fallecido Alberto Acosta y en el Noticiero Promec, del cual fue jefe de redacción .Ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania). Desde hace 20 años escribe la Columna Desvertebrada para El Colombiano de Medellín y otros diarios regionales. También escribe para La Opinión de Los Ángeles, y El Tiempo, de Bogotá (columna Otraparte, mensual). Es autor de tres libros de crónicas: El hombre que parecía un domingo, Columna Desvertebrada y las Historias del Eterno Femenino.

Esta entrevista fue publicada inicialmente en junio de 1999 en la Revista Pulso del Centro Internacional de Prensa de la Universidad Internacional de la Florida.

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