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Cadenas de tv y radio: nuevos tiempos

Posted by Glen Villarreal en 09/08/2010

Debido a que no se ha reformado de manera “integral”, sino mediante “parches” y añadidos a conveniencia de una u otra fuerza política o económica, la legislación mexicana en materia de medios de comunicación presenta enormes huecos y lagunas.
El ejemplo más reciente ocurrió la semana pasada cuando el IFE determinó que el Ejecutivo Federal violó durante el mes de junio la legislación electoral en materia de medios; sin embargo, no será sancionado porque, de acuerdo con el artículo 108 de la Constitución, el Presidente de la República sólo puede ser “acusado por traición a la patria y delitos graves del orden común”.

Propaganda disfrazada

El 21 de junio, el PRI presentó ante el IFE una queja contra el Ejecutivo Federal por haber ordenado una cadena nacional de radio y televisión donde Felipe Calderón habló durante 10 minutos sobre las medidas realizadas por su gobierno para combatir la inseguridad. Como el mensaje se difundió a dos semanas de que se realizaran elecciones en varios estados, el PRI argumentó violación al principio de equidad e imparcialidad al difundir acciones de gobierno.
En realidad no fue éste el único mensaje de Calderón que pudo ser impugnado. El 1 de julio, a sólo tres días de las elecciones, el Ejecutivo anunció, también en cadena nacional, que durante los primeros seis meses de este año se crearon 513 mil empleos formales, aseveración que, sin duda, hizo recordar la promesa hecha por Calderón en el sentido de que sería “el presidente del empleo”.
Otros anuncios del poder Ejecutivo, que no fueron difundidos en cadena nacional, como la eliminación de la tenencia para automóviles nuevos con valor de hasta 250 mil pesos, o la eliminación de la declaración mensual del IETU para las personas morales, también fueron interpretados como medidas de “corte electoral”, aunque no recibieron impugnación legal.

Falta sin sanción

¿La proliferación de mensajes de la Presidencia de la República en radio y televisión —unos días antes de las elecciones del 4 de julio— tuvo la intención de influir en la decisión de los votantes? ¿Constituyó propaganda gubernamental para beneficiar al PAN? Es muy probable que sí.
El artículo 41 constitucional señala en su apartado C que “durante el tiempo que comprendan las campañas electorales federales y locales, y hasta la conclusión de la respectiva jornada comicial, deberá suspenderse la difusión en los medios de comunicación social de toda propaganda gubernamental, tanto de los poderes federales y estatales, como de los municipios, órganos de gobierno del Distrito Federal, sus delegaciones y cualquier otro ente público”. Sólo señala una salvedad: “Las únicas excepciones a lo anterior serán las campañas de información de las autoridades electorales, las relativas a servicios educativos y de salud, o las necesarias para la protección civil en casos de emergencia”.
Los mensajes que el Ejecutivo difundió en cadena nacional antes de las elecciones tenían visos de propaganda y no se referían a la prestación de “servicios de salud o de protección civil en casos de emergencia”. De ahí que el IFE los haya considerado violatorios a la ley. Sin embargo, no pudo aplicar sanción debido a las lagunas que ésta presenta.

Huecos y lagunas

No es improbable que el gobierno haya utilizado esas insuficiencias para utilizar de manera propagandística la figura del “encadenamiento” de medios electrónicos.
La Ley Federal de Radio y Televisión señala en su artículo 62 que “todas las estaciones (…) en el país, estarán obligadas a encadenarse cuando se trate de transmitir informaciones de trascendencia para la nación, a juicio de la Secretaría de Gobernación”. No se precisa qué se entiende por “informaciones de trascendencia para la nación”, como tampoco temáticas o situaciones específicas en las que pudiera justificarse el encadenamiento. Por lo tanto, la interpretación de lo que es “trascendental” queda el arbitrio del Ejecutivo.
El problema es que el artículo 62 de la ley de radio y tv y la legislación sobre el uso de estos medios en periodos electorales corresponden a dos momentos muy diferentes en la vida del país: el primero fue elaborado en 1960, en un régimen de partido hegemónico, cuando prácticamente no había contrapesos del poder presidencial, mientras que las reformas a la Constitución en materia de propaganda electoral a través de radio y televisión fueron hechas en 2007, en un contexto político de competencia electoral y posibilidad de alternancia de los partidos en la Presidencia.

Evitar abusos

Obviamente una legislación no integral, “parchada” en diferentes momentos de la historia, genera situaciones paradójicas como la ocurrida hace unos días.
Es necesario adaptar la figura de “encadenamiento” de radio y televisión a los nuevos tiempos políticos; precisar, para evitar abusos, las situaciones en que el Ejecutivo puede utilizar ese recurso en beneficio de la información pública, no de conveniencias propagandísticas del gobierno en turno.

Tomado de: http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=4527

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