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Sociedad digital y datos personales

Posted by myarto en 14/06/2010

Publicado en El Universal

Uno de los imperativos de la sociedad digital, que tiene su base en tecnologías de información y comunicación para la eficiencia gubernamental, la transparencia, los servicios, la educación y el entretenimiento es la confianza, un bien social que promueve el bienestar económico y humano como lo anticipó en los noventa Francis Fukuyama.
Los datos personales constituyen el insumo a través del cual, se gestionan electrónicamente asuntos gubernamentales y comerciales disminuyendo costos administrativos e incrementando la eficiencia. Transformada en gigabytes nuestra información es imprescindible para que la sociedad digital funcione, pero el engranaje de esta dinámica no sería posible sin la confianza que acompaña cada que escribimos en una pantalla nuestra información personal a cambio de algún servicio o diversión.
De acuerdo a Internet World Statistics hay más de mil 700 millones de internautas en el mundo que acceden a unos 200 millones de sitios web de la más diversa índole (Netcraft, 2009). En tanto, más de la mitad de los habitantes del planeta (casi 4 mil millones) son usuarios de teléfonos celulares, esta última es la tecnología que más rápido ha crecido en la historia de la humanidad. Si la red social Facebook con sus 300 millones de usuarios fuera un país, sería uno de los más poblados del mundo.
Para que la sociedad digital funcione, desde nuestro nombre hasta nuestro origen étnico o estado de salud, se convierten en pieza fundamental para el dinamismo económico y social, por ello resultaba inexplicable que México junto con Turquía eran los únicas naciones de la OCDE sin una ley que garantizara la protección de datos personales en poder de particulares necesaria para las transacciones transfronterizas en el mundo global.
Hace unos días el Senado aprobó la Ley Federal de Protección de datos personales en posesión de particulares con la cual, los ciudadanos podrán ejercer su derecho a solicitar, rectificar y cancelar sus datos cuando considere que no son útiles para los fines con que fueron entregados y que obliga a quien los solicite hacerse responsable de su buen uso.
Es en el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, el IFAI en el cual recae la facultad de resguardar la privacidad de los datos personales en poder de instituciones y entidades del sector privado, las cuales tendrán la obligación de contar con procedimientos necesarios para la atención ciudadana.
Es innegable que las leyes de protección de datos nacionales y supranacionales se han convertido en bases sólidas para la protección del honor y la intimidad, sin embargo hay algunos desafíos por delante: El primero es la agilidad de la respuesta ante denuncias, lo cual contribuirá a fomentar una cultura de protección de datos entre los propios ciudadanos y paralelamente, desincentivar la corrupción derivada del mal uso de la información personal.
Un segundo desafío es de largo aliento y tiene que ver con la restitución de la confianza ciudadana en países como el nuestro, toda vez que hemos sido testigos en últimas fechas del mercado negro de datos personales en el cual por una suma de 12 mil dólares se obtiene el padrón electoral o el registro vehicular.
Los clientes de este mercado favorecido por la corrupción y la impunidad van desde criminales hasta negocios sin escrúpulos, que usan la información personal para ventas y promociones que vulneran sin cortapisas nuestra privacidad. Enterarnos del mal uso de nuestros datos y de la impunidad que rodea a este negocio ilegal erosiona la confianza y con ello la posibilidad de contar con un gobierno y empresas eficientes y transparentes.
La ley es una base sólida, tanto así como las innovaciones tecnológicas para el desarrollo de protocolos de seguridad, como los que ha incorporado el SAT o el sistema bancario, pero el desafío mayor es la restitución de la confianza ciudadana en un país afectado por elevados índices de impunidad.
¿Cómo convencer a los ciudadanos que sus datos no acabarán a la venta en Tepito o en una página de Internet?
Como lo señalaron expertos reunidos por la Comisión Europea en febrero pasado en la ciudad española de León, no todo recae en el orden jurídico y en la ingeniería en sistemas computacionales, la confianza ciudadana es el elemento nodal en la sociedad digital, sin ella el riesgo de frenar el desarrollo económico y social es enorme.
Otro aspecto fundamental es la educación digital que permita a los ciudadanos entender la importancia de sus datos y cómo protegerlos.

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